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miércoles, 26 de octubre de 2011

EL CORCHO SOSTENIBLE



Hemos hablado varias veces sobre el corcho, de si es mejor el natural o el sintético, sobre alcornoques, etc… pues hoy hablaremos un poco mas, vamos a profundizar mas sobre este mundo, como saben El Mundico, está a favor de lo natural, del reciclaje, del buen uso de la tecnología, pero lo principalmente es que se evolucione respetando al medio ambiente, cuidarlo, ya que el futuro depende de lo que hagamos con nuestros recursos…

El alcornoque en sus diferentes localizaciones y formaciones, suele poseer un ecosistema de gran riqueza, países como Portugal, España, Sur de Francia, Italia, Marruecos, Argelia y Túnez, tienen un papel importante, ayudan con estos ecosistemas a parar la desertización, también son mas resistentes al fuego, y ayudan al cambio climático como sumidero de CO2. Estos ecosistemas albergan una gran biodiversidad, donde conviven especies, que están protegidos por Europa, como por ejemplo: Águila imperial, Águila Perdicera, Buitre negro, Lobo, Lince y un par de especies mas de alto valor faunístico.

El corcho es muy importante y un ejemplo de desarrollo sostenible, han fusionado actividad económica, (comercialización del corcho y empleo en zonas rurales) turismo sostenible y desarrollo de espacios para especies en extinción. Han encontrado unas oportunidades para el desarrollo de nuevas actividades alrededor del corcho, pero sin olvidar lo mas importante, los alcornocales.

Uno de los retos a los que este sector se enfrenta, es a los cambios de consumo de vino y a los productos alternativos que se empiezan a usar, como el corcho sintético, que alguno dicen que es mejor que el natural, lo cual no estoy de acuerdo, no hay que olvidar que el tapón de corcho es un producto natural, biodegradable, con una excelente garantía alimentaria, y por sus propias cualidades naturales crea efectos positivos en el vino.


CARÁCTER SOSTENIBLE

Al tratarse de un material natural, orgánico, renovable, reciclable, biodegradable, cuya producción no contamina, encima consume poca energía y minimiza los residuos. Hay que destacar que esta industria cada día se renueva mas, utilizando energías renovables.


Los grandes bosques de alcornocales están luchando contra el cambio climático, ya que el la industria del tapón de corcho tiene un balance total de CO2 negativo, todo lo contrario de los tapones de plásticos, que dejan una mayor huella ecológica, ya que sus materiales no son renovables y no biodegradables, y su fabricación contamina mucho mas.

Este carácter sostenible abre la oportunidad a nuevas actividades para la creación de empleos, turismo en la naturaleza, ecoturismo, incluso la creación de museos, etc… lo que favorecerá al desarrollo local. Ayudará a que zonas rurales alejadas de las ciudades mantengan mano de obra, generando beneficios para todos ellos.


No hay que olvidar que el mundo en el que vivimos se esta quedando mas pequeño que nunca, y la globalización ha hecho que aparte de perder nuestras culturas, se pierdan trabajos, estamos en crisis por aquellos que solo piensan en la avaricia, en fin, ya hablaremos de esto otro día.

 

lunes, 27 de diciembre de 2010

El alcornoque y su importancia.


El alcornoque es un árbol de la familia de los robles y las encinas que produce un recurso renovable de gran valor económico como es el corcho, que hoy día sigue explotándose con técnicas casi artesanales. Además, los alcornocales forman parte del paisaje mediterráneo y proporcionan un hábitat rico y diverso a multitud de especies de fauna y flora.
El alcornoque es un árbol nativo del contorno mediterráneo del sur de Europa y norte de África que se ha visto muy extendido por parte del ser humano. Perteneciente a la familia de las fagáceas, responde al nombre científico de Quercus suber. A este género, pertenecen diferentes especies productoras de bellotas, como encinas y robles, y el nombre específico suber significa “corcho” en latín y es una referencia directa a la singular corteza que posee este árbol.
El corcho es la corteza del alcornoque, la capa externa y gruesa que cubre el tronco y las ramas del árbol. El corcho está formado por una masa elástica y homogénea de células muertas aplanadas e impregnadas de una sustancia grasa que lo hace casi impermeable al agua y los gases. De hecho, se presenta como una adaptación de la especie al fuego, característico de los ecosistemas mediterráneos. Esta corteza tan especial permite que el árbol sobreviva a los fuegos de superficie que consumen el corcho pero no afectan a los tejidos vivos del árbol.
El corcho es un material con excelentes propiedades aislantes, por lo que desde antiguo es aprovechado para diferentes usos, entre los que destaca la fabricación de tapones para botellas. Fue en la segunda mitad del siglo XVII cuando un monje francés llamado Perignon descubrió las cualidades especiales del corcho para cerrar botellas de vino, empezando así una nueva era para el alcornoque y su particular corteza. Gracias a los tapones de corcho, los vinos pudieron almacenarse con seguridad durante períodos prolongados y transportarse a largas distancias. El desarrollo de la industria vinícola ha sido posible, en gran medida, gracias al corcho.
La obtención del corcho se hace a día de hoy de forma tradicional, con técnicas y herramientas muy similares a las usadas en el pasado. El proceso de extracción, denominado comúnmente “saca del corcho” se lleva a cabo durante los meses veraniegos de junio y julio, cuando el árbol está en su periodo de máxima actividad vegetativa y es menos probable que se le causen heridas. En este trabajo se emplean unas hachas curvas con las que los trabajadores cortan la corteza sin dañar el tejido vivo. Después, introducen unas maderas que, a modo de cuñas, permiten levantar el corcho. El trabajo del descorchado es duro, por lo que se necesita cierta fortaleza física, maestría con el hacha y destreza en el árbol.
Los alcornoques se descorchan por primera vez cuando el árbol ha alcanzado un tamaño adecuado, lo cual ocurre aproximadamente a los 25 o 30 años de edad. El corcho que se obtiene de la primera extracción no es de buena calidad, y se suele emplear para triturar y formar aglomerados. Unos nueve años después, se puede realizar una segunda extracción, obteniéndose un corcho segundero de mejor calidad, pero aún surcado por profundas grietas. A partir de la tercera pela, cuando el árbol ha cumplido los 40 o 50 años de vida, es cuando se obtiene el corcho de mejor calidad o corcho fábrica.
La recolección del corcho no daña en absoluto al árbol, que es capaz de regenerar una nueva capa de corcho. Este hecho convierte al corcho en un recurso totalmente renovable, siempre que se respeten los tiempos mínimos para el primer descorchado y entre sacas sucesivas (9 o 10 años dependiendo del clima de la zona).
Los alcornocales producen importantes beneficios económicos
España es, tras Portugal, el segundo productor mundial de corcho y ambos países, junto con Argelia, son responsables del 80% de la producción mundial de este producto.
Se calcula que en Europa se producen unas 340.000 toneladas anuales de corcho, que suponen unos 2,5 millones de euros y están detrás de uno 30.000 puestos de trabajo.
Los alcornocales, son ecosistemas de gran diversidad biológica. En un alcornocal con una extensión similar a la quinta parte de un campo de fútbol se han llegado a encontrar hasta 135 especies distintas de plantas. Además, estos grandes árboles son elegidos como lugar de nidificación por algunas de las aves más emblemáticas de la geografía ibérica, como el águila imperial o el buitre negro; y sus frutos ofrecen una importante fuente de alimento para numerosos animales, como las viajeras grullas.
El interés económico que ha presentado el corcho hasta ahora ha permitido la conservación de extensas zonas de alcornocal, así como el desarrollo de una industria sostenible. Sin embargo, el uso creciente de tapones de otros materiales, como plástico o aluminio, las políticas de gestión mal orientadas o los cambios en las estructuras sociales del mundo rural han supuesto una degradación y pérdida de los bosques de alcornoques.
Conservar los alcornocales es una misión fundamental, pues forman parte de la cultura y de los paisajes mediterráneos, son fuente de recursos económicos renovables y sostenibles y proporcionan un hábitat de gran valor ecológico y elevada biodiversidad.
La gente prefiere tapón de corcho por su calidad de cara al futuro, pero el plástico, conservará o mejorará el vino después de 10 años en bodegas;



También se pueden usar otras opciones que a lo mejor son un poco mas cara que los tapones de plásticos y mas baratas que los de corcho;



Solo quiero recordarles que son muchas familias que dependen del tapón de corcho natural, y no solo ellos sino también nuestra tierra, ya que son muchos bosques enteros llenos de alcornoques, que ayudan a que el aire sea mas limpio, etc…

martes, 7 de octubre de 2008

CORCHO NATURAL O SINTÉTICO





La industria española del corcho, sobre todo la orientada a la elaboración de tapones, no pasa por su mejor momento. El retroceso en el consumo mundial del vino, la depreciación del dólar y la durísima competencia que  están ofreciendo en el mercado internacional los tapones de plástico o elaborados a base de otros compuestos están haciendo que la crisis planne seriamente sobre las empresas del sector, en cuyos patios se apilan importantes Stocks sobrantes de campañas anteriores.

El corcho es caro y, si es de buena calidad como el que se utiliza para tapar los vinos reservas, más todavía. "El problema es que la cosa está mala. Ahora le ponen a vinos de (12 €)  tapones malos de 8 0 10 pesetas ". Un buen tapón puede llegar a superar los 60 céntimos de euro (100 pesetas) para una bodega.

Según datos del Instituto para la Promoción del Corcho, dependiente de la Junta de Extremadura, el país corchero por excelencia es Protugal, con 800.000 hectáreas de alcornoque, seguido de España (Andalucía, Extremadura y Cataluña), Argelia, Marruecos y a mucha distancia Francia.

 

Las industrias corcheras han tenido que soportar aumentos considerables en el precio de la materia prima en los últimos años, siendo una subida espectacular de un 30% cada año. 

Encima a esta crisis está el debate sobre si el corcho natural aporta o no al vino elementos extraños que le hacen perder cualidades o estropearse. "El corcho da muchos problemas al vino de calidad. Las grandes bodegas, sobre todo en los nuevos países vinícolas como Australia, EE UU o Suráfrica, están haciendo todo lo posible por sustituir el corcho natural por el corcho sintético".


 El tópico del “sabor a corcho” de los vinos 

 

La contaminación del vino con aromas y/o sabores que podríamos denominar fúngicos o a moho es uno de los problemas más importantes que afectan a las bodegas de todo el mundo.


Tradicionalmente, de forma errónea, este fenómeno se ha asociado en exclusiva al corcho, que supuestamente actuaría como transmisor al vino de los denominados científicamente cloroanisoles (TCA); este compuesto es capaz de conferir al vino un desagradable y penetrante aroma fúngico a concentraciones muy bajas. 


Un consumidor normal detectaría la presencia de TCA a partir de una concentración de 10ng/l, equivalente a diluir una cucharilla de té de este compuesto en una piscina olímpica. 

 

El fenómeno se ha venido denominando “cork taint” o contaminación del corcho, cuando para ser rigurosos habría que hablar de contaminación por cloroanisoles.  El empleo masivo e indiscriminado del término ha contribuido a difundir la idea entre el personal técnico de bodegas, e incluso entre el público en general, de que la contaminación del vino por cloroanisoles es atribuible siempre y exclusivamente al tapón de corcho, algo falso según las últimas investigaciones llevadas a cabo.  



Los estudios realizados por diferentes grupos de investigación indican que el fenómeno de la contaminación del vino por anisoles es más complejo de lo que se suponía. De hecho, a este problema contribuyen varios compuestos químicos y factores, que en ningún caso permiten atribuir la culpabilidad del problema exclusivamente al tapón de corcho.  Cada vez es más evidente que un porcentaje elevado de los vinos contaminados se debe a procesos de contaminación producidos en la propia bodega

 

 

El sabor y/o aroma a moho o a humedad del vino es consecuencia de la presencia en el ambiente (ya sea el aire, agua, madera, etc.) de microorganismos (especialmente hongos filamentosos), los cuales al entrar en contacto con una serie de halofenoles  pesticidas de alta toxicidad utilizados industrialmente, desarrollan una reacción de defensa que les lleva a producir haloanisoles, como el TCA.  


Los haloanisoles son contaminantes muy importantes capaces de arruinar las propiedades organolépticas naturales de cualquier vino. Sus características más importantes son:  


  •  producen desagradables olores denominados como fúngicos o a moho (olores mohosos) o como olores y aromas propios de humedad. 

  • tienen un umbral de percepción olfativa muy bajo, una cantidad muy pequeña de ciertos haloanisoles se percibe con claridad a través de gusto y olfato. 

  • generalmente son muy volátiles, capaces de transmitirse a través del aire y con una gran facilidad para adherirse y contaminar la madera, el corcho y también otros materiales (polímeros plásticos, siliconas, cartón y papel, gomas, resinas, etc.). 


Estas características determinan que al aparecer como contaminantes en alimentos y bebidas, incluso a niveles muy bajos, produzcan desagradables sensaciones (olores y sabores) a moho que hacen desaconsejable su consumo. 


El verdadero origen del problema es la elevada contaminación ambiental de clorofenolesampliamente utilizados durante décadas como pesticidas y preservantes de la madera,  tanto en agricultura como en la industria, para evitar el crecimiento de hongos sobre madera, embalajes (cartón) y pieles, y en menor medida en granos (cereales) y cultivos. Como consecuencia han llegado a ser uno de los grupos más importantes de contaminantes que pueden ser hallados en prácticamente cualquier ecosistema.  


Los clorofenoles no existen en la naturaleza, sino que han sido producidos artificialmente por el hombre. 


Algunos autores apuntan a que los clorofenoles podrían formarse además durante el proceso de cloración del agua mediante reacción del hipoclorito sódico con fenoles disueltos en el agua, mientras que también se ha sugerido que en el corcho podría formarse durante el blanqueo de los tapones con lejía (práctica hoy ya en desuso). 


El empleo de clorofenoles está actualmente prohibido en Europa ya que se sospecha que son carcinógenos. Sin embargo, continúan siendo ampliamente utilizados en países en desarrollo (Asia y África principalmente) 


En muchas ocasiones un corcho que llega a la bodega perfectamente limpio puede absorber clorofenoles, cloroanisoles, bromofenoles o bromoanisoles presentes como contaminantes en las instalaciones de la bodega . 

Un tapón de corcho contaminado con cloroanisoles sólo contaminará el vino si estos compuestos están localizados en la zona de contacto corcho-vino, ya que está comprobado que el TCA no puede atravesar el tapón de corcho. Por tanto, el tapón de corcho puede llegar incluso a proteger un vino en el caso de bodegas contaminadas. 

 

Es muy importante realizar labores preventivas para evitar la contaminación por estos compuestos, como análisis periódicos, para determinar que sus instalaciones están libres de dichos compuestos.  

 

También se debería exigir a los fabricantes de barricas, y otros elementos que entran en contacto con el vino, como los tapones de silicona utilizados para su cierre un certificado de que están libres de estos compuestos contaminantes. 

 

  Como se ha dicho anteriormente, se sabe que el TCA no puede atravesar el tapón de corcho y por tanto, el tapón de corcho puede llegar incluso a proteger un vino en el caso de bodegas contaminadas. Sin embargo no existen estudios al respecto para los cierres sintéticos. 


El empleo de tapones sintéticos de polietileno (PET) no es garantía de vinos libres de cloroanisoles en el caso de bodegas contaminadas, ya que está comprobado que el PET absorbe los cloroanisoles en grandes cantidades y podría posteriormente cedérselos al vino 

 

Hoy en día el tapón de corcho sigue siendo la mejor opción para cerrar botellas de cualquier tipo de vino.



Corchos Naturales: 

El corcho es un producto natural que necesita un largo proceso para su obtención: plantar un árbol, en una tierra adecuada y en un clima muy especial, esperar entre 40 Y 50 años de desarrollo para hacer la primera saca de la corteza, llamada esbornizo (O Corcho de Belén), que no sirve para tapones. Y luego esperar entre ocho y 11 años más para volver a sacar el primer corte de corteza, y de ahí si poder elaborar los primeros corchos. Después, cada periodo de ocho-11 años, se vuelve a efectuar la misma operación. En la última década la producción de corcho se ha visto presionada por el enorme aumento del consumo de vinos embotellados con corcho, y su necesaria aceleración y reducción de los tiempos ha influido en la industria corchera, además de verse amenazada por grandes incendios los últimos años. Se calcula que cada año se embotellan entre 12.000 y 13.000 millones de botellas de vino con tapones de corcho. El corcho precede de los tejidos suberizados externos del alcornoque, Quercus suber, y los bosques se limitan al Mediterráneo occidental. Además, debemos tener en cuenta que durante todos estos años en que lentamente se produce el corcho natural, el alcornoque está sujeto a múltiples peligros: hongos, culebrilla, incendios, etcétera, así como durante el proceso de transformación del corcho, y los distintos peligros dentro de la manipulación en bodegas.


Sabías qué...? 

El tapón de corcho es un producto cien por cien ecológico, se obtiene sin dañar ni talar el árbol, manteniendo los bosques de alcornocales, favoreciendo el ecosistema y un paisaje único.

Contribuye a aportar oxígeno puro; es un recurso renovable y natural; forma parte de la tradición y mantiene vivo un oficio heredado. Además la explotación corchera está asociada a tradición, cultura, desarrollo social y económico sostenible en las zonas rurales. El tapón de corcho es el único viable para vinos de guarda y cualquier caldo que vaya a permanecer mucho tiempo embotellado. El corcho es un material ligero, compresible y elástico, impermeable a líquidos y gases con elevada capacidad de aislamiento térmico y acústico, resistente al desgaste mecánico, y es además, más tolerante que otros materiales a cambios de temperatura y presión. Estas características permiten que el vino alcance madurez y perfección dentro de la botella.


El Corcho nos habla:

  1.     Si al descrochar una botella vemos en la superficie del corcho que estaba en contacto con el vino un color marrón rojizo muy intenso, esto nos indica que el vino lleva mucho tiempo embotellado.
  2.    Si el corcho está muy oscurecido en toda su longitud, es probable que se haya producido una pérdida de vino y entrada de oxígeno en la botella, por eso el envejecimiento es más rápido.
  3.   Si al descorchar vemos humedad en el corcho, seguramente esa botella ha estado almacenada en un lugar con temperaturas superiores a los 20° C.

El corcho se emplea en la manufactura de ropa, en la fabricación de materiales de aislamiento e incluso en tecnología espacial.

La creciente utilización de tapones de materiales sintéticos para botellas puede reducir el el valor del tapón de corcho en el mercado y, por tanto, el incentivo para preservar y gestionar los alcornocales", según fuentes de Adena-WWF, los alcornocales cubren unos 2,7 millones de hectáreas en Portugal, España, Argelia, Marruecos, Italia, Túnez y Francia. Además dan empleo a más de 100.000 personas, garantizando la supervivencia de sus comunidades locales y su patrimonio cultural, asi mismo como la protección de un aire limpio para el planeta, que cada día posee menos bosques.



SABÍAS QUE LOS CORCHOS SINTÉTICOS ESTÁN REALIZADOS DE POLIPROPILENO, MISMO MATERIAL DE LAS CAÑITAS Y ENVASES DE YOGURT, POR LO QUE SU PRODUCCIÓN ES MAS CONTAMINANTE QUE BENEFICIARIA, ADEMÁS USAN ELEMENTOS QUÍMICOS, Y TARDAN MAS DE 100 AÑOS EN DEGRADARSE.


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